Alexia Barrios G. @alexiabarriosg
Cuando Manuel Velasco Coello llegó a la gubernatura de Chiapas, se encontró con lo que varios periodistas independientes han venido denunciando desde tiempo atrás:
1.- Un estado quebrado en sus finanzas públicas, estatales y municipales, por el derroche irresponsable de sus autoridades, en su mayoría emanadas del PRD.
2.- Un gobierno de Sabines frívolo, entregado a los intereses de Ricardo Salinas Pliego, al que no sólo dio trato preferencial sino que hasta le favoreció con una senaduría para su hija.
3.- Un gobernador entrante, Manuel Velasco Coello, inexperto, poco sensible, inmaduro y apenas fortalecido por el apellido heredado de su abuelo; de la relación que sostiene con el presidente Enrique Peña Nieto y con su tío Manuel Camacho Solís, al que uno de sus hijos ya promueve para sucederlo. La foto de abajo lo dice todo.

Como resultado de lo anterior, se aprecia un gobernante desesperado y envuelto en la frivolidad por su relación con la cantante Anahí y por el trato, una vez privilegiado, a Salinas Pliego, además de no querer mover un dedo para sancionar a los ex funcionarios de la pasada administración empezando por Juan Sabines Guerrero.
Cuando Manuel Velasco Coello llegó a la gubernatura de Chiapas, se encontró con lo que varios periodistas independientes han venido denunciando desde tiempo atrás:
1.- Un estado quebrado en sus finanzas públicas, estatales y municipales, por el derroche irresponsable de sus autoridades, en su mayoría emanadas del PRD.
2.- Un gobierno de Sabines frívolo, entregado a los intereses de Ricardo Salinas Pliego, al que no sólo dio trato preferencial sino que hasta le favoreció con una senaduría para su hija.
3.- Un gobernador entrante, Manuel Velasco Coello, inexperto, poco sensible, inmaduro y apenas fortalecido por el apellido heredado de su abuelo; de la relación que sostiene con el presidente Enrique Peña Nieto y con su tío Manuel Camacho Solís, al que uno de sus hijos ya promueve para sucederlo. La foto de abajo lo dice todo.
Como resultado de lo anterior, se aprecia un gobernante desesperado y envuelto en la frivolidad por su relación con la cantante Anahí y por el trato, una vez privilegiado, a Salinas Pliego, además de no querer mover un dedo para sancionar a los ex funcionarios de la pasada administración empezando por Juan Sabines Guerrero.


