A todas las personas de
los cinco continentes del mundo les damos a conocer lo siguiente.
“Hoy, los pueblos
indígenas están amenazados en su existencia física”. (DA. 90)
Somos mexicanos y
mexicanas, somos humanos y humanas, somos hijos e hijas de Dios,
desde la llegada de los españoles somos esclavizados, y en pleno
siglo XXI ya no solamente esclavizados sino que los gobiernos federal
y estatal obedeciendo a los más ricos de México y del mundo que
desean apropiarse de nuestra Madre Tierra desean que no existamos
como pueblos originarios, porque decimos la verdad de las injusticias
que vivimos a diario, porque somos los guardianes de la vida que Dios
nos ha dado, somos los defensores de la libertad ante tantas
injusticias que vivimos en este país mexicano, somos los que
luchamos por la liberación de nuestro pueblo, somos el pueblo Moisés
que se enfrentan hoy con los nuevos faraones, somos hombres y mujeres
que siguiendo la vida, las enseñanzas de Jesucristo enfrentamos los
nuevos Herodes y Pilatos. Somos los que queremos vivir las
Bienaventuranzas que desde la montaña de Tiberiades proclamó el
Humilde Carpintero: “Felices lo que tienen hambre y sed de
Justicia, porque serán saciados”…Felices los que trabajan por la
paz, porque serán reconocidos como hijos de Dios” (Mt. 5, 1-12)

